Celebración Solsticio de Verano - Apreciación fenómeno lumínico y Brindis

Viernes 21 de Diciembre 11:00 hs.

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SIMBOLISMO DE LOS SOLSTICIOS Y EL EVENTO EN EL CASTILLO PITTAMIGLIO

Normalmente se identifica el verano con las ideas de luminosidad, alegría, calor y fertilidad; mientras que el invierno se asocia con las de oscuridad, tristeza, frio y esterilidad. Pero en verdad los dos solsticios tienen un carácter simbólico totalmente opuesto a las ideas que evocan en nuestra mente el verano y el invierno porque, en un universo donde todo es cíclico, cuando se llega a su máximo no queda otra alternativa que aquella de disminuir. Por el contrario, aquello que llega a su mínimo, debe por fuerza, recomenzar a crecer. Por este motivo el solsticio de verano señala el momento cumbre en el cual el Sol que ha alcanzado el máximo de su esplendor, comienza a declinar hasta el solsticio de invierno en el cual, llegado al mínimo de luz, comenzará a incrementarla.
A través del rito se repite el gesto primordial del dios creador. Es un momento mágico donde el tiempo se detiene en el “eterno presente”, donde aquello que fue, es y será, revive nuevamente. Así en cada rito, en cada celebración de los solsticios, estamos, aunque inconscientemente, repitiendo un acto cosmogónico y representando la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, así como han hecho hombres y mujeres desde el origen de los tiempos.

Al igual que distintas catedrales europeas deslumbran con distintos eventos lumínicos durante los solsticios, Humberto Pittamiglio deja testimonio de su culto solar en su morada filosofal, teniendo lugar en el templo solar. Un evento singular y de gran interés.